En la vida se nos enseña a ser tolerantes con el prójimo y a medida que vamos creciendo vamos forjando con ellos la paciencia, que esa capacidad de manejar los embates de la vida con tranquilidad, calma sin que se altere nuestro comportamiento; como dice el refrán "vamos cogiendo la vida con su avena y su pitillo". Ser personas serenas nos ahorran muchos disgustos ya que cuando empiezas a coger rabia tu cuerpo produce una reacción de alteración y empezamos a sentirnos incomodos con nuestro cuerpo, soltando barrabasadas en ocasiones y empezamos a decir vulgaridades; en fin nos transformamos en otras personas por culpa de la ira y del mal genio. La paciencia es sin duda una gran virtud que debemos cultivar día a día con ahincó y serenidad porque de esto puede depender gran parte como nos va en el día a día, si queremos un día sin mayores contratiempos, con el animo alegre y feliz. Para cultivar la paciencia primero necesitas entender que la gente siempre trae consigo rabia, ira...